Oración a los Santos Iguales a los Apóstoles Cirilo y Metodio, maestros de los eslavos
A los iluminadores de los eslavos — por la unidad, el amor y el regreso a la concordia en la Iglesia.

¡Oh gloriosos maestros e iluminadores de la lengua eslava, santos Iguales a los Apóstoles Cirilo y Metodio!
A vosotros, como hijos a un padre, iluminados por la luz de vuestra enseñanza e instruidos por vuestro escrito en la fe de Cristo, venimos hoy con sinceridad y con amor, y oramos de corazón. Si, como hijos poco sabios, no cumplimos vuestros preceptos, y no pensamos, como nos enseñasteis, en agradar a Dios, y decaemos de la unidad y el amor que ordenasteis con bondad a todos los eslavos como hermanos en la fe y en la carne, entonces, así como antaño, en vida vuestra, no rechazasteis a los ingratos y a los indignos, tampoco hoy despreciéis las oraciones de vuestros hijos pecadores e indignos, sino que, teniendo gran amor, rogad al Señor que nos enseñe y nos dirija en el camino de la salvación. Poned fin a las guerras y a las disputas entre hermanos de la misma fe, y devolved a la unidad de pensamiento a los que se han separado, y unidnos a todos en unidad de espíritu y de amor en la Iglesia santa, católica y apostólica.
Creemos, verdaderamente creemos, en lo que la oración de los venerables puede alcanzar ante la misericordia del Soberano, cuando se ofrece incluso por gente pecadora. No nos abandonéis, vuestros culpables e indignos hijos, pues el pecado ahora vence al rebaño que reunisteis, porque está dividido por la enemistad y seducido por las tentaciones de otras creencias, se ha reducido, y sus ovejas, dispersas, sufren daño de los lobos. Concedednos, pues, mediante vuestras oraciones, celo por la Ortodoxia, para que, encendidos por él, guardemos bien los preceptos de los padres, observemos estrictamente los estatutos y costumbres de la Iglesia, rechacemos toda falsa enseñanza, y así, llevando una vida piadosa en la tierra, seamos hallados dignos de la vida del paraíso en los cielos, y allí, junto con vosotros, glorifiquemos al Soberano de todo, al único Dios en Trinidad, por los siglos de los siglos.
AMÉN