Cuando a la oración le faltan las palabras
Qué hacer cuando no te quedan ni fuerzas ni palabras para orar — y por qué eso no es una derrota.
2026-07-28

Hay temporadas en las que la oración se convierte en una espera silenciosa. Puede sentirse como un fracaso. En realidad, a menudo es lo más honesto que nos ocurre.
Dios no necesita elocuencia. La presencia ya es oración.
Tres apoyos
Cuando faltan las palabras, quedan tres cosas: el cuerpo (simplemente estar presente), la comunidad (permanecer junto a otros) y el tiempo (no huir de él). Lo demás vuelve por sí solo.